El vínculo de apego en los primeros años de vida

El apego es un vínculo afectivo que se crea desde la primera infancia y depende fundamentalmente de nuestras figuras de referencia: nuestros padres. Nuestras características personales, nuestra forma de relacionarnos, de crear nuevos vínculos, la forma en la que gestionamos nuestras emociones está relacionada directamente con el tipo de apego que desarrollemos durante nuestros primeros años de vida.

El vínculo de apego comienza desde el periodo prenatal, en este momento se inicia una relación íntima y especial entre la madre y el embrión. La forma en la que la mamá habla a su bebé, acaricia su tripa, son señales que percibe el bebé dentro de la tripa de su madre. Desde aquí se funda la base del vínculo de apego. No es igual una madre ilusionada con la nueva llegada, tranquila y en calma, que una madre que siente todo lo contrario. 

apego infantil

Tipos de Apego según John Bowlby

La forma en la que los padres se relacionen con el bebé, cubran sus necesidades, respondan cuando el bebé llore, se enfade o muestra alguna emoción, condicionará el desarrollo de un tipo de apego u otro.

El autor de la Teoría del Apego, John Bowlby, nos habla de cuatro tipos de apego:

Apego seguro

Padres disponibles, en sintonización con sus hijos y cubren las necesidades de los pequeños. Cuando sus hijos lloran, acuden a protegerlos y consolarlos, además de calmar la emoción (miedo, rabia…). Esto genera un desarrollo basado en la autonomía, experiencia y seguridad.

Apego evitativo

Padres con bajo nivel de sintonización emocional con sus hijos, debido al bajo entendimiento de las emociones que expresan sus pequeños. Estos niños tienden a negar o ignorar sus emociones, no muestran señales de necesidad.

Nadie les enseñó para qué servían esas emociones y su significado. En su desarrollo se verá dañada la intimidad. Niños muy controladores con sus amigos. Vínculo con sus padres a través de lo racional: atención recibida desde temas académicos, deporte…

Apego ansioso

Niños que reciben respuestas variables y poco coherentes por parte de sus padres, lo que provoca altos niveles de ansiedad en los pequeños. Niños muy insistentes, como forma de supervivencia y que sus padres «les miren”. En su desarrollo se verá alterada la autonomía y la curiosidad. Alto nivel de protección y vinculación por parte de sus padres, por un lado. Y por otro ausencia de autonomía y exploración.

Apego desorganizado

Niños que reciben respuestas contradictorias por parte de una figura de referencia (padres): sentir a la vez protección e inseguridad. Suelen ser padres con trastornos psiquiátricos, historias de trauma… Una respuesta de miedo en el niño no puede ser regulada por la misma persona que le genera el miedo. En el desarrollo tendrán dificultad para la regulación emocional y las relaciones sociales. Dificultades para concentrarse, conductas disruptivas, disociación…

Por ello, la etapa evolutiva más importante en el desarrollo de una persona es la infancia y la adolescencia, ya que cuando somos niños nacemos como un libro en blanco que se empieza a escribir desde cero. En esta etapa el niño desarrolla sus primeros vínculos de apego con sus figuras de referencia, crea vínculos sociales, desarrolla su personalidad, autoconcepto, autoestima… Se construye a sí mismo y se crea una idea generalizada sobre el mundo y las relaciones. El desarrollo de un apego seguro desde sus figuras de referencia es crucial para el futuro bienestar psicológico del niño y adolescente.