¿Conocemos nuestras emociones?

Las emociones, ese gran desconocido. Para muchos de nosotros las emociones pasan a un segundo o incluso tercer plano en nuestro día a día, vivimos en piloto automático sin darnos cuenta de como nos estamos sintiendo o que sensaciones podemos sentir cuando nos dan alguna que otra mala 

contestación o por el contrario somos nosotros los que contestamos no tan bien: “¿por qué he contestado así?” “Quizás esa persona no merecía esa contestación…” “hoy que ni me tosan” “no se qué me pasa” “me duele la cabeza, el cuello” “tengo presión en el pecho”… y un largo etcétera. Todo este sin fin de expresiones verbales nos están diciendo algo de lo que no se ve o de aquello a lo que no prestamos tanto atención: NUESTRAS EMOCIONES

La parte más racional de nosotros mismos está presente en nuestro día a día, nos ayuda a tomar decisiones, reflexionar, crear, debatir… pero también sentimos, nos enfadamos, nos alegramos, nos sentimos tristes, nos sentimos furiosos, frustrados, preocupados… Esta parte más emocional cobra sentido cuando podemos ponerle nombre al sentimiento o emoción que sentimos en cada momento, y ahí es donde entra la unión entre nuestra parte racional y emocional. 

Las emociones de una forma u de otra están presentes a lo largo de nuestra vida, cuando olemos nuestra comida favorita o un olor que nos recuerda a alguien, podemos sentir y notar diferentes sensaciones, incluso podemos mostrar una leve sonrisa al sentir estas sensaciones o bien fruncir el ceño porque no nos guste. Situaciones cotidianas como ir al trabajo en metro o en coche pueden provocar diferentes emociones en cada persona y dependiendo de su situación vital, sentimos estrés, inquietud, tranquilidad, nerviosismo, satisfacción, miedo, alegría… 

Poder permitirnos sentir todas estas emociones nos hacen poder valorar nuestro alrededor, ser conscientes del aquí y del ahora, pero sobre todo de cómo nos estamos sintiendo en cada momento. Ser conscientes de cómo nos sentimos nos ayuda a gestionar y hacer frente a las situaciones. 

¿Qué son y para qué sirven las emociones? 

Las emociones y las sensaciones físicas son nuestros sensores internos para mantenernos vivos. 

Las emociones son nuestros sensores para entender el mundo y a nosotros mismos. 

Las emociones nos hablan de una necesidad y de la acción necesaria para obtenerla . 

Las emociones se mezclan. 

Las emociones fluyen. 

Lo importante no es lo que siento, sino lo que me digo sobre ello y lo que hago con ello. 

Permitirnos sentir lo que sentimos. 

Las emociones ni compiten ni se pelean. 

Cada uno sentimos las emociones de forma diferentes. 

Cada una de nuestras emociones tiene una función sana y cuando todas trabajan en equipo es cuándo mejor podemos hacer frente a las diferentes situaciones. 

Cada una de ellas cumple una función esencial en el ser humano. Vamos a ver algunas de las funciones que tienen las emociones: 

Son adaptativas. 

Regulan nuestra atención y memoria. 

No son racionales ni irracionales. 

Están destinadas a mejorar la supervivencia. 

Son diferentes en cada persona. 

Lo importante es poder encontrar nuestro equilibrio siendo dueños de nuestras emociones, mirándonos de forma amable y comprendiéndonos, normalizándolas y sabiendo que tienen una función determinada. Todas son igual de validas, de hecho sin las emociones que nos generan malestar no podríamos disfrutar de las que nos generan sensaciones agradables. 

Cuando no sabemos que nos ocurre, no sabemos qué sentimos o cómo nos sentimos, o todo nos desborda, es normal necesitar y pedir ayuda, es necesario desahogarse, apoyarse en personas cercanas. 

Hay momentos en los que la emoción es muy desbordante y nos sobrepasa, no nos está sirviendo desahogarnos con personas cercanas, tiramos de todo tipo de recursos pero seguimos sintiendo ese malestar, este es el momento para acudir a un psicólogo y pedir ayuda profesional, de tal manera que podamos crear un espacio para permitirnos descargar todo lo que necesitemos en un entorno controlado

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