Complicaciones y dificultades para superar un duelo amoroso

Uno de los procesos más dolorosos que solemos vivir (normalmente más de una vez) es el de las rupturas amorosas. Toda ruptura amorosa suele implicar un proceso de duelo, no solo por perder a la persona o la vinculación que teníamos con ella, sino también por los planes y expectativas que teníamos para la relación.

En este artículo vamos a resolver dudas como por ejemplo: ¿Cómo podemos superar un duelo amoroso? ¿Cuánto tiempo se tarda en superar esta pérdida? ¿Qué ejercicios podemos hacer para sobrellevar el dolor o disminuirlo?

¿Qué es el duelo?

El duelo no es otra cosa que el proceso de adaptación psicológica a una pérdida de algo o alguien con quien tenemos un vínculo emocional. Suele ir acompañado de emociones como la tristeza, la apatía o la melancolía.

Por eso, no es necesario que la pérdida se deba a un ser querido (por ruptura de la relación o fallecimiento de la persona), también puede ocurrir por ejemplo con un trabajo, un grupo social al que pertenecemos o con animales u objetos a los que teníamos una gran vinculación emocional.

De hecho, por poner un ejemplo concreto alejado de lo habitual, muchas personas experimentan pequeños (o grandes) duelos al desprenderse de objetos importantes para ellos como una motocicleta o un coche.

El duelo amoroso: un caso especialmente difícil

Una relación amorosa suele ser, por regla general, más intensa a nivel emocional que el resto de vinculaciones que establecemos con otras personas.

Además, por motivos culturales y sociales, nuestras vidas dependen en gran medida de nuestra pareja y el proyecto de vida conjunto que estamos construyendo. No es lo mismo tener planeado ir a vivir a un sitio u otro con tu pareja, o que esta tenga una familia política u otra.

Al final, como si de un equipo se tratase, nuestras decisiones y esperanzas se ven influidas por nuestro compañero; por lo que si la relación se rompe, también rompemos otras muchas cosas que estaban sujetas a nuestra pareja.

¿Por qué duele tanto la pérdida de nuestra relación amorosa?

Relacionándolo con el apartado anterior, debemos entender qué cosas nos duelen de la ruptura, y comprender esto será el paso inicial para gestionar de la mejor forma posible el duelo.

Algunos motivos (suelen ser varios al mismo tiempo) que hacen especialmente doloroso el duelo amoroso son:

1. Familia política

Es fácil que en muchas ocasiones cojamos especial cariño a la familia de nuestra pareja. Es un tema difícil de gestionar y dependerá mucho del tipo de ruptura. Pero sin duda, tener que despedirse (en el caso de que sea necesario) de la familia política puede hacer aún más duro el proceso de duelo amoroso.

2. Amigos en común

Al igual que con la familia política, es posible que haya relaciones de amistad que se vean deterioradas o directamente se pierdan debido a la ruptura. Esto puede acrecentar mucho la gravedad del duelo, además de la sensación de soledad con todo lo que ello implica.

En los peores casos, puede aparecer la sensación de injusticia o de traición si los amigos en común se posicionan en favor de la otra persona.

3. Tener que informar a otras personas

Algo que disgusta o afecta a muchas personas es tener que dar la noticia a todos los familiares y amigos que en ocasiones, con la mejor de las intenciones preguntan y se preocupan; pero no dejan de acabar removiendo todo el malestar que experimentamos, haciendo que lo revivamos una y otra vez.

4. Planes de futuro conjuntos

Quizá ese hogar que queríais construir o esos proyectos vitales de los que habíais hablado. Todo ello son pequeños duelos que se suman al proceso general de la ruptura. Cuantas más expectativas futuras, más cosas de las que despedirse.

Aunque debemos también pensar que lo que cambia es la persona con la que las haremos, no es necesario renunciar al plan, aunque al principio nos cueste concebirlo sin esa persona.

5. Planes individuales obstaculizados

Es posible que haya planes que a pesar de no estar ligados directamente con la persona a la que perdemos, sí se vean truncados por la ruptura. Esto es bastante frecuente con temas relacionados con la economía personal, que solo con la presencia de un compañero se podrían llevar a cabo.

6. Miedo a no encontrar a alguien después

A veces relacionado con el siguiente punto, y también muy correlacionado con la edad de la persona (por la percepción de dificultad para encontrar a otra persona), la preocupación por no encontrar a alguien “igual” (aunque quizá este debería ser el objetivo) puede aumentar los niveles de angustia de forma elevada.

7. Baja autoestima

Se sabe que las personas con problemas de autoestima pueden tener problemas para gestionar las rupturas porque sienten que su valor ha disminuido considerablemente.

Además, si sus parejas les hacían sentir válidas, al no contar ya con esa fuente de validez, pueden experimentar caídas fuertes de autoestima perpetuando durante más tiempo el proceso de duelo.

8. Juicio social por estar “solo”

En muchos contextos y grupos sociales, tener pareja está muy bien visto; así que perderla puede hacernos sentir una presión extra que no ayudará en nuestro proceso de duelo.

Quizá sea una opción tomar cierta distancia o relativizar (si somos capaces) las palabras que puedan decirnos estos grupos.

9. Miedo a la soledad

Uno de los principales  motivos de malestar después de una ruptura es enfrentarse a una vida sin pareja (sobre todo en casos donde hayan sido relaciones largas o en personas que siempre han estado en una u otra relación).

10. Validez individual disminuida

Muchas personas se sienten especialmente válidas y útiles en sus roles como parejas (siendo buenas cuidadoras, buenos novios/novias, etc). Al perder a su pareja amorosa, una parte de su “validez” suele irse con ella. 

11. Ruptura por motivos hirientes

No es lo mismo una ruptura porque los proyectos de vida son incompatibles (por ejemplo, uno quiere tener hijos y el otro no), que por motivos hirientes (como una infidelidad o algún tipo de traición).

Estos últimos pueden hacer que el rencor u otros tipos de sensaciones (injusticia, necesidad de venganza, buscar unas disculpas del otro, etc.) pueden agravar el proceso de duelo. En estos casos, será fundamental gestionar específicamente estos aspectos antes de tratar el duelo en general.

Bibliografía:

  • Asen, K.E. y Tomson, P. (1997) Intervención Familiar. Guía práctica para los profesionales de la salud. Barcelona, España: Paidós. 
  • Poch, C. y Herrera, O. (2003): La muerte y el duelo en el contexto educativo. Reflexiones, testimonios y actividades. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica
  • Soler, M.C. y JODRÀ, ., “El duelo: manejo y prevención de complicaciones”, Medicina Paliativa, vol.3, núm.2, 1996, pág.18-27
Call Now ButtonPide Cita:647 826 425