3 Ejercicios para trabajar las habilidades sociales de forma fácil

Las habilidades sociales son probablemente uno de los elementos psicológicos más útiles de los que dispone el ser humano para adaptarse al entorno y establecer relaciones sanas y beneficiosas con otras personas.

A diferencia de otros rasgos y componentes cognitivos humanos, como puede ser la inteligencia, la memoria, etc.; las habilidades sociales son mucho más fáciles de entrenar y se pueden experimentar sus beneficios (al trabajarlas) con bastante inmediatez.

Debemos tener en cuenta además, que no nacemos con las habilidades sociales, sino que son aprendidas gracias al entorno (figuras de apego, familia, amigos, colegio, observación en otras personas, películas…). Es por esto que muchas personas no cuentan con el mismo nivel de habilidades sociales que otras, pero con entrenamiento, esto no debe suponer un problema.

En este artículo vamos a exponer una serie de ejercicios para trabajar las habilidades sociales. Recuerda practicarlas sistemáticamente varias veces a la semana, entendiendo la teoría y llevándolo a la práctica en situaciones reales cuando te sientas con confianza.

¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales son patrones de conducta o habilidades que nos permiten relacionarnos (de ahí el componente “social”) de forma armoniosa con otras personas. 

Son deseables porque dentro de esa relación se establecen reglas no escritas sobre cómo tratar a los demás y qué hacer en ciertas circunstancias para que las interacciones sean positivas y se genere un clima adecuado de convivencia. 

Muchas de ellas tienen que ver con normas o cuestiones culturales que impregnan a toda una sociedad y suelen estar relativamente extendidas. A veces pueden estar mediadas por la religión, el poder adquisitivo, el lugar (trabajo, instituto, zonas públicas, etc).

El riesgo que corremos al no desarrollar de forma óptima las habilidades sociales es el de ser excluidos o al menos, no tan bien recibidos en los grupos sociales como los demás.

3 Ejercicios para trabajar las Habilidades Sociales

A continuación vamos a explicar ejercicios prácticos para desarrollar las habilidades sociales. Debemos recordar que llevarlas a cabo con personas de confianza puede ser un buen primer paso antes de pasar a la acción en un entorno no controlado y real.

1. Decir “no” de forma asertiva

Muchas personas tienen serias dificultades para decir “no”. Incluso, cuando son capaces de decirlo, es porque ya han aguantado mucho tiempo y quizá acaban explotando y utilizando formas no asertivas para comunicar ese “no”.

  • Decir “no” sin más: Esta es seguramente la opción más complicada, pero sin duda la más útil. Controlando el tono de voz o incluso añadiendo un “gracias” al final, transmitirá seguridad y claridad, pero sin descuidar la educación. Aún así, en ciertos contextos puede ser necesario dar un motivo que justifique la negativa, pero también es responsabilidad del otro el pedir esa justificación y que nosotros valoremos si debemos o no darla.
  • Demandar más información: Esta estrategia es vital. Cuando hay que negarse a algo, pedir más información transmite que tenemos interés en lo que el otro nos pide y que realmente estamos barajando el sí. Además, la información es poder, no escatimes en buscarla.
  • Pedir tiempo para pensar: El ser humano no trabaja (ni toma buenas decisiones) bajo presión. Si notas que el corazón se te acelera o que no estás pensando con claridad, avisa de que debes pensártelo con calma y ya darás la negativa (y pensarás el cómo darla), más adelante.

2. Cómo hacer una petición educada

Pedir, incluso cuando sabemos que a la otra persona no le supone un sobreesfuerzo, se puede hacer un poco difícil. Por eso, vamos a darte varios consejos para que puedas hacerlo de forma más efectiva y cómoda para ti.

  • Da las gracias y pide por favor las cosas.
  • Justifica tu demanda desde la importancia que para ti supone.
  • La petición no se debe convertir en súplica, puede agobiar a la otra persona y hacerle sentir incómoda. Quizá podría ceder si insistes, pero la relación entre ambos se verá deteriorada en mayor o menor medida.
  • Acepta que la otra persona pregunte o incluso, avísale de que puede hacerlo si algo no lo ha entendido o necesita más información; esto le transmitirá transparencia por tu parte.

Para practicarlo, puedes hacer algunos ejercicios sencillos para trabajar esta habilidad social:

  • Pedir un vaso de agua en un restaurante en el que no estás consumiendo o preguntar si puedes ir al baño. Recuerda que el objetivo no es conseguir que te den el agua o te dejen ir al baño, sino que tú puedas expresar tu petición educadamente y agradezcas (si accede) o aceptes (si te lo niegan) la respuesta del otro.
  • Ir a comprar y dejar un producto porque ya no te interesa una vez estés ya en la caja.
  • Preguntar la hora o la dirección estando en la calle a un desconocido.

3. Dar y Recibir cumplidos

Los cumplidos (tanto saber recibirlos como darlos) cumplen un papel importante ya que avisan a los demás de que algo nos gusta y que tenemos en cuenta el valor de la acción del otro.

No es casualidad que en el mismo apartado hablemos de dar y recibir cumplidos, porque la mejor forma de aumentar la cantidad de cumplidos que recibimos, es dándolos.

Para dar un cumplido, en primer lugar hay que elegir a quién elogiar y qué es lo que vas a elogiar (puede ser una acción, una idea que ha tenido, la ropa que lleva, alguna cualidad intelectual o emocional que valores de esa persona, etc).  

Después hay que elegir el lugar y el momento apropiados. No todos los momentos lo son. Hay temas más personales (los emocionales o de aspecto físico-corporal) que deben dejarse para situaciones de mayor intimidad. En cambio, los cumplidos sobre aspectos intelectuales, suelen ser apropiados en un mayor número de situaciones.

Para practicarlo, empieza con algún amigo o familiar de confianza. Sigue los pasos y observa su reacción. Si es lo suficientemente cercano, incluso le puedes preguntar posteriormente sobre cómo se ha sentido (si esa persona sabe que estás aprendiendo a decir lo que piensas a tus seres queridos). El cumplido será doble.

Otro ejercicio interesante es hacer un listado de cumplidos que valorarías positivamente si te los hiciesen. En ese caso, dos preguntas:

  • ¿Qué puedes hacer para que aumenten las posibilidades de recibir esos cumplidos?
  • ¿A quién podrías hacerle esos mismos cumplidos que tú valoras?

Por último, recuerda que después de recibir un cumplido, es conveniente dar las gracias o añadir algún comentario como por ejemplo:

  • Gracias, agradezco tus palabras.
  • Agradezco que te hayas dado cuenta.
  • Me alegra que te guste.

Bibliografía:

  • Lineham, M. M. (1984). “Interpersonal effectiviness in assertive situations”. E. A. Bleechman (Com), Nueva York, Guilford Press.
  • Magaz Lago, A. (Dirección y Coordinación del Proyecto). (1999). Avancemos. Enseñanza de Habilidades Sociales para Adolescentes. Ed.Grupo Albor-Cohs.
  • Trianes Torres, M. V.; Muñoz, A. M. y Jimenéz, M. (1997). Competencia social: su educación y tratamiento. Ed. Pirámide, S.A., Madrid.
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