Cómo aumentar la confianza en uno mismo: 3 ejercicios

La confianza resulta determinante a la hora de desenvolvernos en el mundo, tomar decisiones y lo que es más importante, relacionarnos con las personas de nuestro entorno. Es normal que si esta confianza se ve afectada negativamente (o ya viene dañada desde hace tiempo), podamos experimentar dificultades y un alto grado de malestar psicológico y emocional.

En este artículo vamos a analizar distintos elementos que pueden afectar a la confianza en un mismo para así después pasar a encontrar herramientas y ejercicios útiles para aumentar la confianza y fortalecerla ante las adversidades (inevitables) de la vida.

¿Qué es la confianza en uno mismo?

Antes de comenzar, daremos una breve descripción de confianza para poder trabajar con este concepto. 

Entendemos por la confianza en uno mismo como aquella percepción subjetiva que engloba numerosas capacidades y destrezas para llevar a cabo acciones con un resultado satisfactorio.

De tal modo, las personas con una baja confianza en sí mismos, tendrán un sesgo a la hora de evaluar a priori si serían capaces de llevar a cabo una tarea. Esta tarea puede ser tanto intelectual (un examen por ejemplo), como emocional (expresar sus sentimientos), como motriz (montar en bici), entre otras.

Por otro lado, si bien es cierto que un exceso de confianza en uno mismo puede desembocar en problemas igualmente graves (correr riesgos, tomar malas decisiones, transmitir a los demás una actitud prepotente, etc.), en este artículo nos vamos a centrar en aumentar la confianza en uno mismo y dejaremos de lado los problemas sobre la excesiva confianza.

¿Qué relación hay entre la autoconfianza y las relaciones interpersonales?

Como hemos comentado antes, la confianza en uno mismo o autoconfianza puede afectar y afecta de forma decisiva en cualquier ámbito de nuestra vida, pero numerosas investigaciones apuntan a que esta influencia es más marcada si cabe en el caso de las relaciones interpersonales (ya sean familiares, de pareja, amistades, etc.).

No está claro el motivo, pero se presupone que las personas con baja autoconfianza temen especialmente el juicio de terceros (y no tanto las propias descalificaciones que podrían hacerse sobre ellos mismos al fallar en una acción u objetivo).

Es por esto que trabajar la autoconfianza para aumentarla será una estrategia muy efectiva en especial para mejorar nuestra forma de relacionarnos y mostrarnos al resto de personas, permitiendo así construir relaciones más satisfactorias con los demás.

3 ejercicios para aumentar la confianza en uno mismo

Para comprender los siguientes ejercicios será especialmente importante entender que todos ellos buscan acercar nuestra autopercepción actual (esa idea o imagen que tenemos de nosotros), a la autopercepción deseada (cómo nos gustaría ser y cómo nos gustaría percibirnos).

Puntualizar que en los casos en los que una persona tenga una autoexigencia muy elevada puede estar castigando su confianza al ponerse metas demasiado altas. Este sería otro punto que habría que evaluar y trabajar de ser el caso; ya que aquí el problema no sería la baja confianza, sino la alta autoexigencia.

Selección de relaciones sanas

Los psicólogos tenemos más que comprobado que en un alto número de ocasiones, las personas con baja autoconfianza tienen relaciones familiares, de pareja o amistades que minan constantemente con comentarios, minusvaloraciones o simplemente con indiferencia, a la persona en cuestión,

Así que el primer ejercicio será hacer una evaluación de tus 10 personas más cercanas y con las que más te relaciones y examines en qué medida son personas que hacer valorar y aprecian tus acciones y esfuerzos o si por el contrario, te lastran.

Si entre esas personas hay “intrusos” que están dañando tu autoconfianza, quizá haya que tomar decisiones y reestructurar esas relaciones (o alejarse de ellas en la medida de lo posible).

Elegir metas valiosas y accesibles

Es lógico que cuando tenemos nuestra autoconfianza dañada, es difícil plantearse metas por las que luchar, pero sí habrá que hacer un esfuerzo por tener algunas de ellas presentes en el día a día.

Para elegir estas metas, primero deberemos asegurarnos de que son asequibles y no demasiado demandantes. También deberán ser a corto y medio plazo.

Conforme vayas alcanzando esas metas y tu confianza vaya aumentando, podremos ir aumentando la dificultad de las mismas así como la visión a largo plazo (dividiendo metas complejas y largas en pequeños peldaños y objetivos).

Comunicación eficaz y asertiva

En ocasiones es fácil retroalimentar el círculo vicioso de: tengo poca autoconfianza, la transmito a los demás que la tengo y por ende, los demás me tratan como si no fuese capaz de hacer algo.

Es por esto que un buen ejercicio para que los demás empiecen a tratarnos de forma que alimenten nuestra autoconfianza es transmitiendo nosotros en primer lugar una buena autoconfianza.

Esto se puede hacer con pequeños comentarios que desvelen nuestros gustos, límites y en especial, tomando decisiones con aparente seguridad.

Si cedemos el poder de decisión siempre a los demás, dificultaremos que los demás nos traten como si tuviésemos buena autoconfianza y tampoco generaremos situaciones en las que poder trabajarla y ponernos poco a poco a prueba.

Bibliografía:

  • Harris, M. A. & Orth, U. (2019). The link between self-esteem and social relationships: A meta-analysis of longitudinal studies. Journal of Personality and Social Psychology. doi: 10.1037/pspp0000265.
  • Jimenez Muniain, S. (2006). Cuestión de confianza: más allá de la inteligencia emocional. ESIC Editorial, Madrid.
  • Judge, T. A.; Erez, A.; Bono, J. E. & Thoresen, C. J. (2002). Are measures of self-esteem, neuroticism, locus of control, and generalized self-efficacy indicators of a common core construct? Journal of Personality and Social Psychology, 83(3): 693-710.

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